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La Guía Definitiva del Noise Metal - Descubre la Intensidad Sonora y la Rebelión Musical

20 min de lectura

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Introducción

El noise metal es un subgénero del metal que fusiona la agresividad y la energía del rock pesado con texturas sonoras complejas y caóticas, típicas del noise. A partir de la década de 1980, este estilo ha desafiado las normas convencionales de la música, creando experiencias auditivas desbordantes que provocan una variedad de emociones, desde la fascinación hasta la incomodidad. Al igual que otros movimientos de avant-garde, el noise metal utiliza la disonancia y el ruido como medios expresivos, llevando al oyente a un viaje sonoro donde la melodía tradicional a menudo se desplaza por complicadas estructuras rítmicas y una densa atmósfera sonora.

Desde sus inicios, el noise metal ha sido un vehículo para la autoexpresión y la resistencia, al mismo tiempo que combina elementos de diferentes géneros, incluyendo el punk, el industrial y el metal alternativo. A medida que se desarrolla, ha suscitado debates sobre lo que se considera música y las barreras que existen en torno al sonido. Las bandas que pertenecen a este movimiento han explorado temáticas complejas que van desde lo existencial hasta lo social, a menudo provocando reacciones intensas tanto en el público como en la crítica. La experiencia del noise metal es a menudo visceral: no se trata solo de escuchar, sino de sentir y reaccionar ante la avalancha de sonidos.

En este artículo, exploraremos en profundidad el noise metal, sumergiéndonos en su contexto histórico, características musicales, subgéneros, figuras clave, aspectos técnicos, su significado cultural, la interpretación en vivo, su desarrollo y evolución, y su legado e influencia en la música contemporánea. A través de esta exploración, buscamos entender cómo un género nacido de la experimentación y el rechazo de lo convencional ha logrado formar parte integral del panorama musical actual.

Contexto histórico

El noise metal emergió en un contexto cultural y musical que estaba en plena transformación durante la década de 1980. En esta época, los géneros como el punk rock y el metal estaban en su apogeo, y muchos músicos comenzaron a buscar nuevas formas de expresión que rompieran con las convenciones. Entre estas influencias, el movimiento de arte conceptual y las ideas de la música experimental sentaron las bases para un enfoque más radical hacia la composición y la interpretación musical.

Uno de los grupos pioneros que sentaron las bases para el noise metal fue Sonic Youth, que, a mediados de los 80, incorporó técnicas de guitarra poco convencionales y un estilo ruidoso en su música, lo que atrajo la atención de la crítica y sentó un precedente para la fusión de ruido y metal. Otro ejemplo importante es el proyecto de música industrial de Swans, que utilizó el ruido y los ritmos repetitivos para crear ambientes sonoros oscuros y envolventes. Estas bandas fueron fundamentales en la creación de un lenguaje musical que daría origen al noise metal.

Durante la década de 1990, el noise metal comenzó a tomar forma como un estilo definido, con bandas como Unsane, Dog Faced Hermans y Melvins, que combinaban influencias del punk, el metal y la música experimental. Este escenario vibrante fue impulsado por la necesidad de los músicos de mostrar su descontento con la comercialización de la música y su deseo de explorar nuevas posibilidades sonoras. Estos artistas no solo buscaban romper barreras musicales, sino también desafiar las expectativas del público y criticar las normas sociales y culturales de la época.

A medida que avanzaba la década, el noise metal evolucionó en diferentes direcciones, reflejando la diversidad de sus influencias. La escena también se benefició de la tecnología emergente, que permitió la grabación y producción de sonidos de una manera antes inimaginable. Las influencias de la música electrónica y el uso de efectos de guitarra distorsionados llevaron a la creación de un sonido más complejo y dinámico, atrayendo a una nueva audiencia que buscaba algo más que la típica estructura de versos y estribillos.

Los años 2000 y posteriores vieron un resurgimiento del interés por el noise metal, alimentado por la incorporación de nuevas bandas y la mezcla de estilos que incluyeron elementos de metal extremo y post-rock. El acceso a internet también jugó un papel crucial, permitiendo que estas bandas alcanzaran audiencias globales a través de plataformas de streaming y redes sociales. Así, el noise metal se ha establecido como un género viable y respetado dentro del panorama musical contemporáneo, con una comunidad apasionada que sigue explorando su potencial.

Características musicales

El noise metal se caracteriza por una combinación única de elementos que lo diferenciaron de otros subgéneros del metal. En su concepción, uno de los pilares fundamentales es el uso del ruido como un recurso musical. Esto implica un enfoque menos convencional en el que los sonidos disonantes y las texturas ruidosas se convierten en protagonistas, generando una atmósfera cruda y, a menudo, opresiva. Este elemento de ruido puede manifestarse a través de la distorsión extrema de guitarras, el uso de feedback y efectos como el delay o el chorus.

Otro aspecto crucial es la complejidad rítmica. A menudo, el noise metal utiliza patrones polirrítmicos que dificultan el establecimiento de un sentido claro de tiempo. Esto crea una sensación de caos controlado, donde los oyentes pueden encontrar difícil predecir la progresión musical. El uso de cambios abruptos en la dinámica también es común, alternando entre pasajes extremadamente agresivos y momentos de quietud inquietante, lo que genera un contraste dramático que capta la atención del oyente.

Vocalmente, el noise metal presenta una amplia gama de estilos que van desde el scream y el growl hasta voces limpias y melódicas. Esta diversidad vocal permite una expresión emocional intensa, que complementa el impacto del sonido instrumental. Las letras suelen abordar temas oscuros, complejos y emocionales, explorando lo existencial, lo social y lo psicológico, a menudo utilizando metáforas que desafían interpretaciones superficiales.

En cuanto a la producción, el noise metal frecuentemente recurre a técnicas de grabación que enfatizan la crudeza y la inmediatez del sonido. A diferencia de otros géneros que pueden centrarse en una producción pulida, las grabaciones de noise metal pueden presentar un enfoque más informal, reflejando la energía cruda de las presentaciones en vivo. Esto ayuda a transmitir la esencia transgresora del género.

Además, el noise metal suele incorporar elementos de otras corrientes musicales; por ejemplo, influencias del jazz y la música experimental pueden encontrarse en la estructura de algunas composiciones. Esto otorga mayor riqueza e intrincación a su sonido, ampliando la paleta tonal y las texturas que los artistas pueden explorar. Todo esto se conjuga para crear una experiencia auditiva que se siente tanto visceral como intelectualmente estimulante, desafiando las nociones tradicionales de la música y la escucha.

Subgéneros y variaciones

El noise metal no es un estilo monolítico; en su evolución ha dado lugar a diversas corrientes y subgéneros que reflejan la multiplicidad de influencias y enfoques que han enriquecido su estructura musical. Entre las variaciones más significativas se encuentran el “sludge metal”, “grindcore”, “mathcore” y “blackened noise”, cada uno con características particulares que permiten a los oyentes explorar la gama de sonidos que el género puede ofrecer.

El sludge metal, por ejemplo, combina los riffs pesados y lentos del doom metal con elementos de noise, creando una atmósfera densa y oscura. Bandas como Eyehategod y Crowbar son emblemáticas de este estilo, que a menudo incorpora letras cargadas de desolación y desesperanza. La fusión de tempos lentos y un sonido ensordecedor provoca una experiencia casi abrumadora, trasladando la intensidad emocional a un plano físico.

En contraste, el grindcore se caracterizaría por su velocidad extrema y brevedad de sus composiciones. Este subgénero toma el ruido del noise metal y lo combina con la explosividad del hardcore punk, resultando en piezas de corta duración que desbordan energía y agresividad. Bandas como Napalm Death y Pig Destroyer son exponentes de esta escena, utilizando cambios rítmicos vertiginosos y una estética de confrontación directa.

El mathcore, por otro lado, pone énfasis en las estructuras complejas y en patrones rítmicos intrincados, derivando de los experimentos rítmicos previos. Este subgénero se caracteriza por cambios repentinos de tempo, ritmos polirrítmicos y una técnica instrumental virtuosística, evidenciada en bandas como The Dillinger Escape Plan. La diversidad estilística y la innovación absoluta en la composición musical han hecho del mathcore una de las tendencias más emocionantes dentro del noise metal.

Finalmente, el “blackened noise” mezcla las atmósferas oscuras del black metal con la abrasividad del noise. Con grupos como Altar of Plagues, se observa una tendencia a crear entornos sonoros que reflejan la lucha interna y la introspección, utilizando una producción densa y envolvente.

Estas variaciones y subgéneros dentro del noise metal han contribuido a su evolución, reflejando la respuesta de los artistas a las cambiantes exigencias del panorama musical y del contexto sociopolítico. Cada subgénero, con sus características distintivas, ha ampliado el lenguaje musical del noise metal y ha enriquecido su identidad, garantizando que este estilo siga siendo relevante y en constante transformación.

Figuras clave y obras importantes

A lo largo de la historia del noise metal, han surgido varias bandas y artistas que se han convertido en referentes esenciales del género, cada uno aportando su estilo único y su visión artística al panorama sonoro. Entre ellos, un nombre que destaca es el de Sonic Youth, cuyos experimentos sonoros y técnicas de guitarra innovadoras en álbumes como “Daydream Nation” (1988) tuvieron un impacto profundo, no solo en el noise metal, sino también en el rock alternativo en general. Su capacidad para combinar melodías etéreas con texturas ruidosas los estableció como pioneros en la desconstrucción de las estructuras musicales tradicionales.

Otra figura crucial es la banda Swans, cuyos trabajos desde la década de 1980 fusionaron el noise, la música industrial y el rock alternativo. Álbumes como “Filth” (1983) y “Soundtracks for the Blind” (1996) emplean un enfoque artístico que abarca lo visceral, explorando el dolor, la desesperación y lo trascendental a través de una compositiva densa y a menudo perturbadora. Swans es célebre por su capacidad para transformar el dolor en belleza, utilizando la distorsión y la repetición como herramientas expresivas.

Melvins es otra banda pionera que ha desdibujado los límites entre el doom metal y el noise. Su álbum “Houdini” (1993) sirve como un testamento de su visión única, donde los riffs pesados y los elementos de ruido se entrelazan para crear una experiencia envolvente. Melvins ha influido en numerosos músicos y ha sido fundamental en la formación de la escena del rock alternativo y el sludge metal.

Por otro lado, la banda Unsane emergió durante la ola del noise rock en los años 90, aportando un enfoque brutal y directo con discos como “Scattered, Smothered and Covered” (1995). La intensidad de sus actuaciones en vivo y su capacidad para transmitir emociones complejas a través de su música ayudaron a definir el sonido del noise metal en este período. Su combinación de distorsión, ritmo frenético y letras crudas han dejado una huella indeleble en el género.

Además, es fundamental mencionar a bandas como Botch y Converge, que con su fusión del hardcore punk y el noise metal han creado música técnica y emocionalmente compleja. Discos como “Calculating Infinity” (1999) de The Dillinger Escape Plan también son esenciales para comprender la evolución del noise metal, destacándose por sus estructuras complejas y su actitud desafiante hacia las normas establecidas.

En resumen, estas bandas y figuras clave han marcado hitos significativos en la evolución del noise metal, dejando una rica herencia de creatividad y experimentación que sigue influyendo en nuevas generaciones de músicos. Su compromiso con la innovación y la expresión auténtica ha cimentado su lugar en la historia de la música, asegurando que el ruido y el caos se conviertan en una forma de arte reconocida y celebrada.

Aspectos técnicos

El noise metal se distingue no solo por su enfoque musical, sino también por sus aspectos técnicos que contribuyen a la creación de su sonido característico. Estas dimensiones técnicas abarcan desde la instrumentación utilizada hasta los métodos de producción, y son fundamentales para comprender cómo se construyen las composiciones en este género.

Uno de los elementos principales que definan el sonido del noise metal es el uso intensivo de la guitarra eléctrica, que es frecuentemente procesada a través de una variedad de pedales de efectos. La distorsión, el fuzz y el overdrive son indispensables, ya que potencian los tonos crudos y agresivos, desafiando las definiciones tradicionales de melodía y armonía. Las guitarras suelen afinarse en drop tunings (afinaciones bajas), lo que permite crear riffs pesados y vibras profundas que son una firma del estilo.

El bajo también desempeña un papel esencial, a menudo complementando las guitarras con líneas que se sumergen en regiones subgraves, contribuyendo al peso general del sonido. Este instrumento, junto con una batería marcada por ritmos explosivos y patrones complejos, establece una base sólida sobre la que se construyen las capas de ruido y caos. La batería en el noise metal puede variar desde patrones de blast beats, típicos del grindcore, hasta ritmos más pesados y lentos que evocan la atmósfera del sludge metal.

Además de la instrumentación, la producción juega un papel crítico en el noise metal. A menudo, se prefiere un sonido menos pulido y más crudo, capturando la energía inmediata de una actuación en vivo. Esto se traduce en un enfoque consciente hacia la grabación, donde se busca que los elementos de ruido, feedback y distorsión sean tan prominentes como las melodías. Los ingenieros de sonido que trabajan con bandas de noise metal tienden a experimentar con técnicas inusuales, como la grabación de sonidos ambientes y el uso de técnicas de mezcla que desafían las convenciones.

De manera notable, la utilización de tecnología de grabación moderna ha permitido que los artistas experimenten aún más con su sonido. Muchos músicos incursionan en la manipulación digital y la producción electrónica, integrando sintetizadores y samples en sus composiciones. Esto ha llevado a un enriquecimiento sonoro, donde los límites entre el ruido, la música y el arte sonoros se difuminan, generando paisajes sonoros innovadores.

Finalmente, es importante resaltar que los aspectos técnicos del noise metal no son solo herramientas técnicas, sino que se convierten en una extensión de la expresión artística del músico. Cada elemento técnico utilizado es elegido deliberadamente para producir una respuesta emocional en el oyente, estableciendo un diálogo entre el ruido y el silencio que se vuelve fundamental en la experiencia de escuchar noise metal.

Significado cultural

El noise metal, como género, va más allá de ser simplemente música; se ha convertido en un reflejo cultural que aborda temas como la alienación, el descontento social y la crítica a la superficialidad de las normas contemporáneas. En una era caracterizada por la globalización y la sobrecarga de información, el noise metal se ha posicionado como una respuesta visceral y auténtica a un mundo que muchas veces parece desprovisto de significado.

Desde su surgimiento, este género ha sido frecuentemente asociado con movimientos contraculturales, ofreciendo un espacio para la autoexpresión y la resistencia. Bandas que operan dentro del circuito del noise metal suelen abordar en sus letras y producciones problemas sociales relevantes, como la desigualdad, la marginación y la lucha personal. Esta mezcla de sonidos ásperos y mensajes profundos ha resonado especialmente con las generaciones más jóvenes, que buscan una plataforma de expresión que desafíe el statu quo.

La estética del noise metal, a menudo provocativa y confrontativa, también cumple una función crítica. En un contexto donde la música mainstream tiende a centrarse en la comercialización y la superficialidad, el noise metal se distancia intencionadamente de estos ideales. Las presentaciones en vivo suelen ser intensas y catárticas, brindando un espacio de liberación tanto para los músicos como para el público. En este sentido, el noise metal no solo se escucha; se experimenta, creando una sensación de comunidad entre aquellos que se sienten igualmente desplazados o incomprendidos por las convenciones sociales.

Algunas subculturas identificadas con el noise metal, como la escena del DIY (hazlo tú mismo), promueven la idea de autogestión y producción independiente. Esto puede observarse en la forma en que muchas bandas publican su música de forma autodistribuida, organizan sus propios espectáculos y crean su propio merch, eludiendo los canales tradicionales de la industria musical. Este enfoque tiene implicaciones más amplias; simboliza una respuesta rebelde a las exigencias del mercado y un modo de reafirmar la autenticidad en la expresión artística.

El noise metal también ha desafiado las ideas preestablecidas de lo que constituye la “música”. A través de sus técnicas experimentales y aproximaciones innovadoras, ha ampliado la definición de sonido y música, sugiriendo que el ruido, en su forma más cruda, puede ser tan significativo como las melodías ordenadas. Esto tiene un impacto significativo en la forma en que los oyentes perciben y valoran la música, fomentando un diálogo sobre la estética sonora y la experiencia auditiva.

En resumen, el noise metal actúa como un espejo de las complejidades de la cultura contemporánea, sirviendo tanto como un vehículo para el descontento social como un medio para explorar las profundidades de la experiencia humana. A través de su carácter rebelde y provocador, este género ha encontrado su lugar en la historia de la música como un espacio dedicado a la autenticidad, la expresión personal y la crítica cultural.

Interpretación y cultura en vivo

La interpretación en vivo en el noise metal es una experiencia única y transformadora, donde el sonido se convierte en un vehículo para la catarsis tanto para los intérpretes como para el público. A diferencia de otros géneros que pueden estructurarse en torno a la melodía y los estribillos, las actuaciones de noise metal cruzan los límites del caos y el ruido, creando una atmósfera intensa y envolvente. Este enfoque radical hacia la presentación en vivo desafía las expectativas y establece un diálogo directo entre los artistas y su audiencia.

Las presentaciones suelen ser desmesuradas y a menudo imprevisibles, con músicos que se sumergen absolutamente en su interpretación, impulsados por la energía del momento. El uso de efectos, distorsiones y feedback se intensifica en el entorno en vivo, generando un muro de sonido que puede ser tanto abrumador como liberador. Las bandas a menudo manipulan sus instrumentos y equipos de sonido de maneras poco convencionales, llevando al público a una experiencia casi ritual que evoca una variedad de emociones, desde el éxtasis hasta la incomodidad.

El ambiente de un concierto de noise metal puede ser palpable. En muchos casos, el público se convierte en parte integral de la experiencia, respondiendo al ruido y el ritmo con movimientos que pueden ir desde la danza hasta el mosh. Este sentido de comunidad y pertenencia es fundamental para la cultura del noise metal; los asistentes no solo buscan escuchar música, sino también participar en una forma de expresión viscerales y emocional. La conexión entre los músicos y la audiencia trasciende las palabras, generando un sentido de unidad en la intensidad del sonido compartido.

Además, muchos artistas del noise metal emplean elementos visuales durante sus presentaciones, que complementan la experiencia auditiva. Proyecciones de videos, luces estroboscópicas y arte visual en el telón de fondo contribuyen a una atmósfera siniestra y cautivadora, donde el público puede quedar inmerso en una experiencia multisensorial. Esta combinación de sonido, luz y movimiento transforma el concierto en un evento artístico en su totalidad.

Aunque el ruido puede ser a menudo desestabilizador y caótico, también puede llevar a momentos de profunda reflexión y conexión emocional. El noise metal arroja luz sobre aspectos complejos de la humanidad; toca fibras donde la vida cotidiana y la experiencia existencial encuentran un terreno común. En este sentido, las actuaciones en vivo se convierten en espacios catárticos que permiten a las personas liberarse de sus tensiones y explorar sus emociones más profundas.

En la era digital, la cultura del noise metal ha resonado en plataformas como Bandcamp, donde los artistas pueden conectar con sus seguidores y compartir su música de manera rápida y accesible. Este acceso a lo que antes era un género de culto ha permitido que una nueva generación de oyentes descubra y participe en la experiencia del noise metal, llevando el fuego del género a audiencias aún más amplias. Aunque su esencia sigue siendo underground, el ruido no se detiene y abarca constantemente nuevas formas de expresión y conexión.

Desarrollo y evolución

El noise metal ha recorrido un largo camino desde sus humildes comienzos, evolucionando a lo largo de los años a través de múltiples transformaciones, adaptaciones e influencias que han contribuido a su desarrollo. En su apogeo, el género había abrazado diversas corrientes y explorado numerosas dimensiones sonoras, convirtiéndose en un ecosistema musical diverso y multifacético.

Desde sus inicios en los años 80, el noise metal se mantuvo unido a otros géneros emergentes que también buscaban romper con lo convencional. El punk y el metal alternativo, a su vez, influyeron en la construcción de un sonido que desafió las nociones tradicionales de armonía y melodía. Durante este periodo, la experimentación se convirtió en una característica central, y los músicos adoptaron diferentes técnicas de composición que liberaron la creatividad de las bandas.

En la década de 1990, cuando el noise metal comenzaba a consolidarse como un género definido, la influencia de la música industrial y el hardcore se hizo más evidente. Bandas como Swans y Sonic Youth infundieron elementos de sonido en sus composiciones, creando paisajes sonoros densos y complejos. A medida que más artistas se adentraron en este mundo creativo, el soundscape del noise metal se expandió a nuevas dimensiones, integrando técnicas de grabación avanzadas y un enfoque crudo que reivindicaba la autenticidad de la actuación musical.

Durante la primera década del nuevo milenio, el noise metal experimentó un renacimiento y una revalorización, impulsado en parte por el auge de la tecnología digital y el acceso a plataformas de distribución. Este resurgimiento trajo consigo un interés renovado en las grabaciones autogestionadas y en el movimiento DIY, donde los grupos comenzaron a crear sus propias discográficas y a explorar un sentido de independencia más auténtico. Las redes sociales facilitaron la difusión de estas innovaciones, permitiendo que muchas bandas pequeñas alcanzaran una audiencia global.

En tiempos más recientes, la evolución del noise metal ha continuado, con músicos incorporando elementos de géneros como el post-rock, el metal progresivo y la música electrónica. Este cruce de caminos ha llevado a un enfoque más ecléctico, donde las tradiciones del pasado se entrelazan con nuevos estilos en un continuo proceso de experimentación. Bandas contemporáneas como The Body, Full of Hell o Lingua Ignota están desdibujando aún más los límites de lo que el noise metal puede significar, llevando su sonoridad a nuevas fronteras y desafiando las expectativas existentes.

A medida que el noise metal sigue evolucionando, se enfrenta a nuevas dinámicas dentro de la industria musical y cambios en los gustos del público. Al mismo tiempo, su esencia permanece intacta: el impulso de desafiar lo establecido y explorar lo desconocido continúa inspirando a las generaciones venideras. En este sentido, el noise metal no solo es un género musical, sino un movimiento vivo que sigue nutriéndose de la curiosidad y la creatividad de quienes lo practican.

Legado e influencia

El noise metal ha dejado una huella imborrable en la música contemporánea, influyendo en una amplia gama de géneros y artistas. Su legado se puede observar en la forma en que ha ampliado la concepción de lo que es la música y cómo se puede expresar. A través de su enfoque desafiante y experimental, el noise metal ha abierto la puerta a innumerables posibilidades creativas, obligando a músicos y oyentes a reconsiderar sus expectativas sobre el sonido.

El impacto del ruido metal ha sido particularmente evidente en los géneros adyacentes, especialmente el sludge, el mathcore y el grindcore, que han tomado elementos y estilos del noise metal, incorporándolos en sus propias narrativas sonoras. Bandas como Converge y Botch han encontrado inspiración en el caos y la complejidad rítmica del noise metal, cultivando un sonido distintivo que se siente igualmente agresivo y técnico. El grindcore, que toma el ruido y la velocidad del noise, ha creado su propia subcultura con un enfoque en la confrontación y la crítica social, demostrando una vez más cómo las influencias se entrelazan y evolucionan.

Además, el noise metal ha dejado una marca indeleble en el ámbito de la música experimental y electrónica. Artistas como Autechre y Aphex Twin han explorado el uso de ruido y texturas abstractas que podrían considerarse herencias del noise metal. La incorporación de elementos de música noise en sus producciones demuestra cómo el ruido no solo puede ser musical, sino también emocionalmente resonante, reflejando la complejidad de la experiencia humana.

La comunidad que rodea al noise metal, a menudo unida por sus ideales de independencia y autoexpresión, ha fomentado un sentido de pertenencia que permea todos los niveles de la música, desde las presentaciones en vivo hasta la distribución de discos. Este legado de DIY (hazlo tú mismo) y su enfoque contracultural han inspirado a muchos músicos a buscar caminos alternativos en un ámbito cada vez más dominado por las grandes corporaciones.

A lo largo de las décadas, el ruido también ha encontrado su camino hacia la música popular, aunque a menudo de manera más sutil. La influencia de artistas de noise metal se puede escuchar en el trabajo de bandas contemporáneas de rock alternativo como Deftones o incluso en algunas producciones de artistas pop, donde se pueden notar elementos de ruido y caos, reflejando el deseo de explorar experiencias sonoras fuera de las convenciones establecidas.

En conclusión, el noise metal no solo ha definido su propia escena musical, sino que ha proporcionado un legado que resuena a través del tiempo y las generaciones. Su capacidad para desafiar las normas y abrir nuevos caminos creativos ha asegurado su lugar en la historia de la música, convirtiéndose en un pilar fundamental de la innovación sonora y un testimonio del poder del ruido como forma de arte.

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